Sobre Chile y sus Personas mayores en tiempos del COVID-19*

Hoy la vejez es una temática que cada vez cobra mayor importancia a nivel mundial, sobre todo en el contexto actual, considerando que parte de los países más longevos son quienes alcanzan mayores índices de desarrollo económico a nivel mundial. Estado naciones en que no únicamente se ha priorizado invertir en el nivel de vida de sus habitantes, sino que también en las prestaciones sociales que se les da a los/as mismos/as en sus diferentes estratos socioeconómicos. En el caso de Chile este proceso de envejecimiento natural dado por el aumento de la esperanza de vida ha sido acompañado por la precarización de las condiciones materiales y relacionales que involucran esta etapa de la vida definida a partir de los 60 años como tercera edad. Parte de los determinantes sociales para su salud involucran condiciones como la seguridad laboral y/o el nivel de precariedad con la que este grupo se concentran en la región de Los Ríos, esto entendiendo que hay una relación directamente proporcional entre el estrato socioeconómico y nivel de vida con respecto al acceso efectivo a salud de calidad e incluso poder generar las condiciones óptimas de acceso a insumos necesarios para enfrentar la crisis sanitaria actual que hoy vivimos producto del COVID-19 tanto a nivel mundial, nacional y local.

Actualmente la población de personas mayores en el territorio nacional ha tenido un aumento sostenido en el tiempo hacia la mayor longevidad, junto con una esperanza de vida al nacer nos habla de un país que poco a poco va envejeciendo. Según la literatura existiría conjunto a lo anterior una alta demanda proyectada de bienes y servicios por la cohorte de personas mayores, donde también estaría presente una estrecha asociación con las condiciones de vida, seguridad sanitaria, acceso a salud, ocupación diaria, seguridad, económica, seguridad alimentaria, seguridad laboral, etc. (Lolas, 2001). La región de Los Ríos está caracterizada por presentar un porcentaje elevado de población urbana que la habita (71,7%) mientras que la población rural (28,3%) resulta mucho menor, no obstante, es importante destacar que dentro de 4 comunas (de 12) que conforman la región la población rural resulta ser mayor: Lago ranco 77,1%; Los Lagos 5,1%; Mariquina 53,2%; y Panguipulli 55,8%2 (INE, 2019). Refiriéndonos a los grandes grupos de edad se puede apreciar según la información que nos entrega el Censo de población 2017 que cerca del 13% (12,6%) de la población total de la región tiene 65 años o más (INE, 2019).

Hoy existe una tensión importante desde diferentes flancos producto de la situación sanitaria provocada por el COVID-19, que pone en la palestra condiciones de bienestar/calidad de vida para este grupo, todo dentro de un contexto en que demográficamente está cada vez más envejecido. De acuerdo a esto, se nos presentan varias interrogantes en las cuales aquellas con relación al análisis de distribución espacial de las personas mayores dentro de las dos provincias (Ranco y Valdivia), en las diversas comunas de la región de Los Ríos son las más preocupantes, en que la mayor parte se hace presente en zonas rurales y semiurbanas con limitado acceso a instituciones de salud local que pueden dar respuesta oportuna a situaciones sanitarias complejas como lo son enfermedades respiratorias crónicas con aumento exponencial en época invernal, por ejemplo, Fibrosis Pulmonar, Asma, Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica, Tuberculosis, etc. Sumado a esto la llegada del COVID-19. Esto último, sobre todo en consideración a las condiciones económicas de seguridad laboral que presentan, acceso -oportuno- a salud, pobreza multidimensional y índices de aislamiento por comuna, que solo conforman una parte de las condiciones y determinantes sociales para su salud en este escenario que se hace cada vez más creciente a nivel regional que a la fecha congrega cerca de 202 casos confirmados cumulados según las ultimas cifras de la SEREMI de salud.

Hoy a las disciplinas de las ciencias sociales se nos pone en tensión a la hora de afrontar este tipo de escenarios, donde el rol -estereotipado- de las antropologías pasa a confinarnos nuevamente a gabinetes donde pensemos la realidad en busca de soluciones, análisis e incluso atrevernos a afirmar que estamos escribiendo etnografías aun cuando no tenemos relacionamiento activo con las personas fuera de nuestros escritorios (un llamado a dejar de solo filosofar). En estos momentos es cuando más que nunca se nos desafía a pasar de la teoría a la práctica poniendo nuestros conocimientos “profesionales” al servicio activo de la comunidad y no solo la academia de manera intersectorial.

Referencias:

Lolas, F. (2001). Las dimensiones bioéticas de la vejez. Acta Bioethica, Vol. VII, núm. 1 pp. 57-70.

Instituto Nacional de Estadística [INE]. (2018). Resultados Censo 2017. Junio 20, 2019, de Gobierno de Chile Sitio web: http://resultados.censo2017.cl/Region?R=R09

HECTOR OLIVARES: Antropólogo. Lic. Antropología. Bachiller en Humanidades y Cs Sociales

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