Hacia el sur de la Región Metropolitana. Bitácora pandémica en Paine*

Paine, 13 de abril 2020

Paine es una comuna semi-rural ubicada al sur de la Región Metropolitana, territorio en el que conviven diversas localidades que conforman la periferia del centro capitalino. Paine se caracteriza por ser una comuna en la que convive la ruralidad y la urbanidad en un mismo territorio, en donde esta condición identitaria “semi”, (semirural, semirubana) de la población, va revelando diversas formas de afrontar y concebir esta situación pandémica de salud que vivimos como humanidad. El fenómeno epidemiológico Covid19, ha provocado una transformación económica, social, política y cultural profunda en todas las sociedades del mundo, generando una incertidumbre transversal en la humanidad.

El sector desde donde se sitúa este relato etnográfico se denomina “La Paloma”, lugar caracterizado por la semiruralidad en todas sus dimensiones tanto cultural, social como económica. Las principales actividades económicas están asociadas a la agricultura, el comercio y en especial a los “trabajos de temporada”, en donde el contrato laboral entre empleador/empleado es mediado por un “subcontratista”, quien representa una figura económica vinculada al sistema neoliberal implantado a la fuerza por la Dictadura Cívico-Militar de Pinochet. De esta manera, la figura y rol del “subcontratista” es un ejemplo clave de cómo este régimen transformó y neoliberalizó la estructura socioeconómica de esta comuna. En el denominado sector “La Paloma”, se concentra una cantidad relevante de fundos en donde trabajan centenares de “temporeros” y obreros agrícolas. Cabe destacar que en el callejón donde resido, existen varios fundos donde trabajan temporeros agrícolas que diariamente entran y salen en los buses que los transportan. Desde el refugio de mi hogar (privilegiada soy al poder tenerlo) en tiempos de cuarentena y total confinamiento social, puedo observar cómo diariamente ingresan por el callejón a las 7:30 de la mañana aproximadamente, buses llenos de “temporeros”- entre ellos campesinos paininos y migrantes haitianos y peruanos-, para volver a salir tras finalizar su jornada laboral a las 18:00 hrs. aprox.

En este sector de la comuna de Paine, hasta el día de hoy 13 de abril del año 2020, las sugerencias de cuarentena y confinamiento promovidas y publicitadas por el municipio, no pueden ser acatadas en su plenitud, dado que empresarios y dueños de fundo, por lo que se observa, no estarían dispuestos a detener su productividad, exponiendo a la enorme masa de trabajadores agrícolas que diariamente asisten a sus jornadas laborales. La política de prevención sanitaria implementada y difundida por el municipio, entre ellas el distanciamiento social, no es aplicada en los espacios laborales antes mencionados. Diariamente observo cómo al interior de los buses de transporte de “temporeros”, no se respeta dicha norma. ¿Es posible mantener la distancia física al interior de este medio? Desde mi lugar de observación, no; el único cambio sanitario visible es el uso de mascarillas en sólo algunos de los trabajadores.

En la esquina de la avenida principal donde está situado el mencionado callejón, se encuentra un negocio “panadería-carnicería”, en el que normalmente las personas se aglomeran para comprar pan o carne. Generalmente la hora peak se da en dos momentos; entre 18:00 y 19:00 hrs y fines de semana entre 12:00 y 13:00 hrs.

Desde mi confinada condición he podido observar que tampoco en aquel negocio se respeta la distancia física. Las personas al ingresar se dirigen directamente al mesón en donde ya están atendiendo a otros estableciendo un mínimo de distanciamiento, además de la ausencia de mascarilla.

En las ocasiones en las que he ido a ese lugar comercial y de encuentro social, observo la presencia de familias comprando aumentando aún más la cantidad de personas en un lugar cerrado y acotado, además de no respetar esta norma. ¿Se tratará de incredulidad el hecho de no asumir socialmente en su totalidad la gravedad y “tremendidad” de este fenómeno pandémico? No obstante, durante el transcurso de este tiempo en cuarentena es posible ir observando pequeños cambios sanitarios tales como el uso más generalizado de mascarillas y el menor flujo de personas en las calles-aunque los antes mencionados temporeros continúen trabajando-, sin embargo, la conciencia social, corporal y espacial que implica el distanciamiento, es sin duda el desafío y la norma que más ha costado incorporar al menos en este territorio urbano y rural.

 

 

 

*Valentina Chávez Cirano

Antropóloga Social Universidad Academia de Humanismo Cristiano

Intérprete en danza

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